12 mayo, 2014

QUE SÓLO PODEMOS RESPONDER




La única diferencia entre cruzar por puentes sin barandas y batirse a duelo con los dioses que se comieron a los dioses es un trago de saliva con sabor a aluminio; un espejo cansado de  sí mismo, una pared que sueña con ser ventana, un infinito anoréxico, una ráfaga de hastío, una muerte de segunda mano. 

Pero, sobre todo, esa interminable caravana de jueces, obispos, parientes, vecinos, policías, banqueros, comerciantes, traficantes, sabios y doctores que te van gritando trágate tus lágrimas, arriba las manos, atrás los ojos, abajo los calzoncillos, al lado la piel, adentro el ombligo. 

Que se vayan a la mierda.

Los vivos y los cuerdos se hacen preguntas que sólo podemos responder los muertos y los locos.